Mi bien nacido de mis propios males,
retrato celestial de mi Belisa,
que en muchas voces y con dulce risa
mi destierro y consuelo hiciste iguales.
Segunda vez de mis entrañas sales,
mas pues tu blanco pie los cielos pisa
¿por qué el de un hombre en tierra tan aprisa
quebranta tus estrellas celestiales?
Ciego llorando, niña de mis ojos,
sobre esta piedra cantaré, que es mina,
donde el que pasa al Indio, en propio suelo
halle más presto el oro en tus despojos,
las perlas, el coral, la plata fina:
mas ¡ay que es ángel y llevolo al cielo!