Si el padre universal de cuanto veo
en la naturaleza nuestra humana
despreció la sentencia soberana,
obedeciendo un femenil deseo;
si un rey David y un nazareno Hebreo,
a Betsabé y a Dalila tirana
la fuerza y la victoria rinde llana,
que no pudo el león, ni el filisteo;
¿en qué valor mis ojos se fiaron
y presumió mi ingenio saber tanto,
que no le hiciera tu hermosura agravio?
Pues con fuerza virtud y ciencia erraron,
Adán el primer hombre, David santo,
Sansón el fuerte y Salomón el sabio.