Cual engañado niño que, contento,
pintado pajarillo tiene atado
y le deja en la cuerda confiado
tender las alas por el manso viento;
y cuando más en esta gloria atento,
quebrándose el cordel quedó burlado,
siguiéndole en sus lágrimas bañado
con los ojos y el triste pensamiento;
contigo he sido, amor, que mi memoria
dejé llevar de pensamientos vanos,
colgados de la fuerza de un cabello.
Llevose el viento el pájaro y mi gloria
y dejome el cordel entre mis manos,
que habrá por fuerza de servirme al cuello.