Esto de imaginar si está en su casa,
si salió, si la hablaron, si fue vista,
temer que se componga, adorne y vista,
andar siempre mirando lo que pasa,
temblar del otro que de amor se abrasa
y con hacienda y alma la conquista,
querer que al oro y al amor resista,
morirme si se ausenta, o si se casa,
celar todo galán rico y mancebo,
pensar que piensa en otro si en mí piensa,
rondar la noche y contemplar el día,
obliga, Marcio, a enamorar de nuevo.
Pero saber cómo pasó la ofensa,
no sólo desobliga, mas enfría.