Fórmanse los dos campos, y consulta
a Brandalisa Garcerán, y en tanto
entre JERUSALÉN y Belén santo
ninguno la batalla dificulta.
Mata Marbelio a Uberto, a quien sepulta
su hijo con debida pompa y llanto,
véngale Alfonso, y dando al Asia espanto,
cubre de rojo humor la arena inculta.
Encuentra Garcerán con el temido
Branzardo, a Ismenia hieren, y él la pone
en su caballo, de piedad movido.
Ella a quererle el corazón dispone,
que es efecto de amor vencer vencido,
y no hay amado, a quien amor perdone.