¿Qué te han hecho tus pies, o Clara amiga,
que en tan estrechas cárceles los prendes,
los pies encoges, y la mano extiendes?
¡ay de la bolsa, a quien pusieres liga!
¿Por qué le das tan áspera fatiga
a quien te lleva donde tú pretendes?
que si dar a tus pies tormento emprendes,
en él confesaran lo que te obliga.
De pies viene piedad, suéltalos, Clara,
que no pierden amores y cariños
si de tus pies apelan a tu cara.
No paguen apretados tus aliños,
pues si los viera Herodes los matara
por inocentes, pero no por niños.