¿Estáis contentos de mi engaño, engaños?
¿Hay más en que os engañe el pensamiento?
No lo estamos, Amor, que no hay contento
adonde viven tantos desengaños.
Pensé que mis temores a mis daños
pusieran fin con tanto sufrimiento;
como esas esperanzas lleva el viento
y en flores suelen mal lograr los años
Diréis que en pretender no he sido cuerdo,
pues engañaba la esperanza mía,
que de un solo favor jamás me acuerdo.
Pero, ¿qué mayor dicha ser podía,
pues por lo menos la esperanza pierdo,
que es el mayor contrario que tenía?