¿Puedo creer que aquesto es verdad? Puedo,
si miro que es mujer. Diana hermosa
pidió mi mano, y la color de rosa
al dársela, robó del rostro el miedo.
Tembló; yo lo sentí; dudoso quedo.
¿Qué haré? Seguir mi suerte venturosa,
si bien, por ser la empresa tan dudosa,
niego al temor lo que al valor concedo.
Mas dejar a Marcela es caso injusto;
que las mujeres no es razón que esperen
de nuestra obligación tanto disgusto.
Pero si ellas nos dejan cuando quieren
por cualquier interés o nuevo gusto,
mueran también como los hombres mueren.