Disgustos tiene mi querido esposo;
si no le agrado, desdichada he sido,
porque en llegando a estar arrepentido,
no hay estado más triste y más penoso.
Amor, en los principios riguroso,
pone en su imaginar el torpe olvido,
porque tiene el amante el bien perdido
en un Caribdis fuerte y espantoso.
Amor, a sus deleites es ingrato,
pierde el imaginar y viene a verse
menos el bien que conoció del trato.
Mejor fuera después que antes tenerse;
porque el deseo que engendró su trato
no le diera lugar para perderse.