Cayose un escarpín de la derecha
mano (que de la izquierda importa poco)
a la señora Blanca, y amor loco
a dos fidalgos disparó la flecha.
Éranse dos leones en la estrecha
cárcel, que ya lo fue de África el zoco,
cuando a sus puertas, que temblando toco,
bajan los dos el día de la fecha.
Dijo el amor que fue el amor bastante
para probar amantes corazones,
estando el Rey de Portugal delante.
Y yo digo que en tales ocasiones
oler al ámbar fino pudo el guante,
mas no de los fidalgos los calzones.