El agua que corrió de clara fuente
por cristalino surco al verde prado,
detiene el labrador, porque el sembrado,
acuda con más próspera corriente.
No sale el agua, que los muros siente
del césped, que por uno y otro lado
cercan su arroyo, que en la presa atado
hacen, que al ser estanque, el curso aumente.
Así sucede amor en sus antojos
cuando el honor del resistirse vale,
callando penas y sufriendo enojos.
Déjale el alma que la presa iguale,
y brota por los cercos de los ojos
o rompe la pared y junto sale.