Alfredo, si yo fuera blanca aurora,
os hiciera mi sol, mi claro Anfriso;
mi cristal os hiciera a ser Narciso,
y rey si fuera en cuanto veis señora.
Mi armonía, a ser música sonora;
mi serafín si fuera paraíso;
si fuera Apolo os diera yo mi aviso,
y mi espada, si fuera Marte ahora.
Del todo de mi amor mostrara en parte
de que rendidos mis sentidos vienen;
mas, ¡ay!, que son hazañas sin provecho,
que cielo, sol, Apolo, día, Marte,
paraíso, armonía y rey no tienen
vuestro talle, valor, ingenio y pecho.