Inés, tus bellos, ya me matan, ojos,
y el alma, roban pensamientos, mía,
desde aquel triste, en que te vieron, día,
con tan crueles por tu causa, enojos.
Tus cabellos, prisiones de amor, rojos,
con tal, me hacen vivir, melancolía,
que tu fiera, en mis lágrimas, porfía,
dará de mis, la cuenta a Dios, despojos.
Creyendo que de mí no, amor, se acuerde,
temerario, levántase, deseo
de ver a quien me, por desdenes, pierde.
Que es venturoso, si se admite, empero,
esperanza de amor, me dice, verde,
viendo que te, desde tan lejos, veo.