Altos montes nevados, que aun apenas
la verde hierba descubrí tres meses,
de cuyos jabalíes y monteses
cabras tengo estas altas puertas llenas;
pinos, que mientras sois del mar entenas,
de alba escarcha os vestís blancos arneses;
fuentes, que por los pies de estos cipreses
corréis en jaspes y laváis arenas;
Selvas oscuras, donde sólo el nombre
de aquella que Narciso amar solía,
hace al pastor que su respuesta asombre,
muy buenos sois para gozar un día;
mas para la mujer, fuera del hombre,
no ha hecho el cielo alegre compañía.