Prendas del alma que os adora y ama,
si vida el cielo en tanto mal concede
a quien en las desdichas sola excede
a cuantos por amor tuvieron fama.
Vamos los tres donde la suerte os llama,
porque contenta de matarme quede
fruto de mis entrañas, donde puede
mejor el fruto que en la verde rama.
Venid conmigo, hermosas luces bellas,
que llevando dos ángeles por guías,
pondré gran esperanza siempre en ellas;
esforzad contra el tiempo mis porfías,
pues, en efecto, servirán de estrellas
en el tomar de las desdichas mías.