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1562–1635

- - A Francisco Pedro de Padilla por su libro Jardín espiritual

Lope de Vega

Francisco, cuyo santo humilde celo la silla mereció, que fue perdida del Ángel por soberbia, y concedida a la humildad, que penetraba el cielo.

De penitencia espejo, que en el suelo la propia carne tuvo tan rendida, que admirando el demonio, fue vencida entre la nieve, y el rigor del hielo.

¿Cuál merecer al vuestro llegar pudo? pues Dios no solamente os había dado que negándoos a vos con la cruz fuerte. Humilde le sigáis, pobre y desnudo,

más de sus santas llagas adornado porque le parezcáis en vida y muerte.

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