Esta del cielo imitación sagrada,
de la curiosidad limpio desvelo,
este prado de flores en el cielo,
enigma de su fábrica dorada.
Este huerto pensil, esta colgada
primavera, que hurtó su signo al suelo
obra fue de Menores, cuyo celo
con atreverse al cielo, a Dios agrada.
No los menores de la fiesta fueron,
supuesto que Menores se llamaron,
pues el cielo gigantes emprendieron.
Pero de tal manera le adornaron,
que como de su esfera no cayeron,
parece que la gracia confirmaron.