Quien rinde tantos hombres con la espada,
muros asalta, y bárbaros conquista,
que mucho que cautive con la vista
una mujer segura y descuidada?
Ya voy, amor, al carro de oro atada,
sin que a tus armas mi desdén resista,
soldado soy de tu amorosa lista,
aventurera, pero no pagada.
Si pones este triunfo entre laureles
de tu cabeza, o Céspedes gallardo,
afrentarás los hechos que honrar sueles.
Pero por qué rendida me acobardo,
que nunca los valientes son crueles?
Tú eres valiente, luego vida aguardo.