Fuese, que es hombre, y despreciado olvida;
déjome, en fin, que el hombre más honrado
procura su venganza despreciado,
sin que el valor de ser quien es le impida.
Perdí las esperanzas de la vida,
y tú la honra, catalán, vengado;
que no es honor de amante, ni soldado,
querer vengarse de mujer rendida.
¿De qué sirvió, español, desengañarme?
que cuanto más cruel tu amor me llama,
mayor gloria ganaras en librarme.
Mátame, envidia, el tiempo te difama;
mira lo que aventuras en dejarme,
que yo pierdo la vida, y tú la fama.