Orgulloso arroyuelo, a quien ha dado
para tocar a Fili atrevimiento
tener cerca del cielo nacimiento,
o envidia que su pie florece el prado.
Si ya no fue del pie por ti adorado
un honesto desdén al loco intento,
bien que dudarse puede en un contento,
que fuiste no sin voluntad tocado.
Dime lo que sentiste sin sentido,
que atenerle, bien sé que le perdieras,
y siendo así, cobrarle no es incierto.
Ya te oigo responder agradecido,
por ver en Julio a Mayo en tus riberas;
¡feliz quien pasa por desdenes muerto!