Fálaris, el tirano de Agrigento,
tuvo en tormentos tan extraño estilo,
como bramando lo mostró Perilo,
autor del toro y de su fin violento.
Puso Dionisio (¡extraño pensamiento!)
sobre la frente de la espada el filo
al que dio de comer, y el Rey del Nilo
el áspid de Cleopatra vio sangriento.
Mas ni Perilo, que en el toro grave
por alma de su cuerpo gime y brama,
ni el áspid, de Cleopatra fin suave,
merecen del mayor tormento fama,
porque el mayor tormento que se sabe
es resistirse del amor quien ama.