El principio del nombre de mi dama
le dio un león; no puede ser más fiero;
el fin le dio mi amor, que al fin espero
lo que merece quien padece y ama.
Entre un león y amor vive mi llama,
donde mi muerte y vida considero;
cuanto al león, de vida desespero;
cuanto al amor, a su piedad me llama.
Mas ¡ay! que si el león tienen más parte,
pues cuatro letras son, no espero vida;
que amor le dio las dos por no cansarte.
Mas juntas en León-or, aunque ofendida,
dejando la crueldad del león aparte,
serás por el amor agradecida.