¡Oh noche desigual, del sol ausencia
(ausencia, en fin, para que causes males),
adonde tantas luces celestiales
no son de tus delitos resistencia!
Eres, mientras te ausenta su presencia,
talega de ajedrez con piezas tales,
que son en ti confusamente iguales,
y del peón al rey no hay diferencia.
No pienses que la luna en ti se goza,
ni con sus luces te hagas de los godos,
pues tantos años ha que fuiste moza;
porque siendo alcahueta de mil modos,
te sirven las estrellas de coraza,
para que miren tus infamias todos.