Pues ya se pasó el día que alegraba
las oscuras tinieblas de mi alma,
pues con tanto furor llegó la calma
cuando el viento con más furor soplaba.
Pues del premio tan justo que gozaba
entre las manos le sacó la palma,
pues apartan el cuerpo de aquel alma
con cuya junta en gloria eterna estaba.
¿Qué he de hacer sino pedirle al cielo
de un caso tan injusto la venganza
por ver si al canto mío se enternece?
¡Ah, entrañas fieras de furor y hielo!
¿Qué te mueve a que haga tal mudanza?
pero es tu gusto, y el mío te obedece.