Adónde huyes, si a vengarte vienes,
alma de aquel amor, jamás vencido?
O porque me castigas sino he sido
de quien la queja de tu agravio tienes?
Pague Lucinda sola sus desdenes,
roba sus bienes, busca su marido,
y si los bienes saca el ofendido
porque sacas las almas y los bienes?
O Fénix del amor del padre tuyo,
que en sus cenizas renaciste luego,
para que pague por mi madre el suyo.
Si para su venganza vuelas ciego,
que ha de ser nuestro amor eterno arguyo,
que si eres Fénix tú, yo soy el fuego.