Camarón más sonante, que no el Dux
que en Venecia es el grande agilimox;
vos de mi vida y alma de mi trox,
cincuenta y cinco de mi dicha y flux.
Hamaca mía, fino almoradux,
que de ti no me iré aunque digas ox,
porque espero a las horas del relox,
para jugar contigo al dingandux.
tu ajedrez aguardo en mi almofrex,
herida de la flecha del carcax,
pues eres de mi pecho rueda y ex,
que aunque me hieras, ya no temo el ax,
y nadaré contigo como el pex
para apagar el fuego de tu errax.