La locura del mundo me defiende,
que del estudio la virtud estraga,
que la objeción, Lucinda, satisfaga,
culto me vuelva, y el estilo enmiende.
Si escribo veras, nadie las entiende;
si burlas, vos decís que no las haga;
si alabanzas, ninguno me las paga,
¿pues qué tengo de hacer, si todo ofende?
¿He de quedarme Bachiller en Artes,
sin que halle estilo que este humor consuma
nacido en cuarta luna, aciago un Martes?
Mas si escribir es fuerza que presuma,
écheme el Dios Apolo a aquellas partes
a donde más se sirva de mi pluma.