Cual reo, en tanto, que la juez escribe
la sentencia, esperando estoy la mía;
tiembla el deseo y la piedad porfía;
muere el remedio, y la esperanza vive.
De las vanas quimeras que concibe
mi loca y engañada fantasía,
nace un monstruo, que el miedo después cría,
hasta que el ser de mi dolor recibe.
El de saber el mal es un deseo
común en los mortales desengaños;
que, con saber que es mal, mueren por velle.
Y yo le quiero ver, aunque es tan feo;
que más matan las dudas que los daños,
y el esperar el mal que el padecelle.