Buscaba Magdalena pecadora
un hombre y Dios, halló sus pies, y en ellos
perdón, que más la fe que los cabellos
ata sus pies, sus ojos enamora.
De su muerte a su vida se mejora,
efecto en Cristo de sus ojos bellos,
sigue su luz, y al occidente de ellos
canta en los cielos, y en peñascos llora.
Si amabas, dijo Cristo, soy tan blando
que con amor, a quien amó, conquisto,
si amabas, Magdalena, vive amando.
Discreta amante, que el peligro visto
súbitamente traslado llorando
los amores del mundo a los de Cristo.