Farol de amor, que siempre resplandece
en el mar de mayor desconfianza;
alta deidad, dulcísima esperanza,
bien haya el dulce mar que te merece.
Mas ¿qué haremos, amor? Traición parece
injusta al Rey en tanta confianza;
mas pierdes la ocasión, que ya se alcanza,
si dejas los cabellos que te ofrece.
Quien no sabe de amor, quien no ha querido,
bien sé que culpará mis pensamientos
en la fortuna donde voy perdido.
Pero agradece tú mi atrevimiento,
pues por salvarte, amor, doy atrevido
el honor a la mar, la vida al viento.