Cuando pensé que estaba la fortuna
de hacerme mal tan sin razón cansada,
apercibe otra vez la fiera espada
como si hallase resistencia alguna.
Estrella, cielo, sol, planetas, luna,
¿cómo no detenéis si mano airada
si la inocencia dicen que os agrada
y la malicia os cansa e importuna?
En mi vida, de Félix tan querida,
está su vida porque vive en ella;
por mí se mueve, de mí vive asida.
Matad mi vida y quedará sin ella;
que si a Félix queréis quitar la vida,
no puede ser si me dejáis con ella.