Sirvan de ramo a sufridora frente
las aspas de la tuya, hosquillo fiero,
no sepan cuantos de civil tintero,
ni en pretina escolástica pendiente;
jamás humano pie la planta asiente
sobre la piel del arrugado cuero,
antes al mayo que vendrá primero
corra dos toros el planeta ardiente.
Tú solo el vulgo mísero vengaste
de tanto palo, y con tu media esfera,
la tudesca nación atropellaste;
pues desgarrando tanta calza y cuera,
tantas con el temor calzas dejaste,
tan amarillas dentro como fuera.