Para mostrarse Dios amante fino
a quien con él tanto alto amor profesa,
aun en vida mortal, virgen Teresa,
ciñe tus sienes de laurel divino.
Tanta solicitud, tanto camino,
y todo un monte, que en tus hombros pesa,
anticipan el premio de tu empresa,
y antes del tiempo a coronarte vino.
Con esto, Virgen, le tendrás previsto,
y es bien que desde aquí así comprendas
con tanto aplauso de los cielos visto.
Para que ser esta corona entiendas
las prendas de la eterna, porque Cristo
paga tan bien, que no le duelen prendas.