Habla Tebandro, y saca de la frente
una disparatada librería;
y si escribe, parece algarabía,
gramática de niño balbuciente.
La memoria es tesoro y excelente,
pero es, si no hay doctrina, hipocresía;
parece ciencia, y es bachillería,
que no hay ciencia en el mundo de repente.
El juicio vulgar le da la gloria
del inmenso parlar, confuso y vario,
que sin doctrina es bárbara la historia.
Y yo siento, Damón, por lo contrario,
que es pregonero vil de su memoria,
y de su entendimiento secretario.