¡Maldiga el cielo firmas y papeles,
criadas, familiares, puertas, mesas,
suspiros tristes, amorosas quejas,
árboles, plantas, fuentes y laureles.
Mis esperanzas y servicios fieles,
de cuyo justo galardón te alejas,
sólo bendiga aquí donde me dejas,
ramas, paredes, dagas y cordeles!
¡Maldiga mi locura por tu engaño
y maldiga esta honra y el tormento
con el que acaba de servirte un año!
¡Maldiga mi maldito atrevimiento
y bendiga tu santo desengaño;
porque ahora moriré contento!