No es muerto aquel que muere, si en la vida
dejó buena opinión; sólo es el muerto
el que viviendo mata el desconcierto
de la deshonra al apetito asido.
No es esclavo el que corta la extendida
plaza del mar con remo a golfo o puerto,
ni es triste el solitario en el desierto
ni el labrador que busca la comida;
que el muerto, esclavo, solo y el villano
es vivo, es libre, alegre, y rey si tiene
esto que llaman honra los mortales;
que si le falta muerto o vivo es llano,
que es muerto, esclavo, triste vil, pues viene
a dar por breve viento largos males.