Inés, sin verte. el alma te adoraba,
que quien te vio, por fuerza te quería,
pues fue animoso, a ver cómo sería
amor que de otro amor me despojaba.
Creció mi amor en viéndote, que estaba
declarando su misma profecía
en esos ojos, donde vi que había
la luz de la verdad que imaginaba.
Pienso que pagarás haberte amado,
cuando de tanto amor la verdad pruebes
en el gusto, en la fe y en el cuidado.
Esto resuelvo en dos palabras breves,
que cuando no me pagues, me has pagado,
pues has de conocer lo que me debes.