Cuando en el nido el pajarillo asiste
en larga noche del invierno airado,
y espera el alba, que con rayo helado
baña los montes, y los campos viste;
luego que de jacinto y amatiste
saca el rico cabello coronado,
trueca las pajas al ameno prado,
y en los rayos del sol la noche triste.
Yo, de otra suerte, en noche oscura y fría
de aquesta cárcel que me dio la suerte,
no doy lugar a la esperanza mía.
¡Desdichado de aquel que de tan fuerte
prisión no espera que amanezca el día,
pues ha de ser la noche de su muerte!