¿A dónde vas amenazando ausencia,
dueño del alma venturosa mía?
Que no suele olvidar el que porfía,
porque donde hay memoria no hay paciencia.
Amenaza atrevida la presencia;
mas luego que la vista se desvía,
vuelve en su fuerza amor, que a sangre fría
no sabe hacer el gusto resistencia.
Amor, cuando se ha dado por despojos,
no muda la pasión mudando cielos;
que ven las almas si no ven los ojos.
Juegan los que aman si lo son desvelos;
mas no se ausente nadie por enojos,
que lo que saca amor vuelven los celos.