Huyendo voy de todo el bien que tengo,
no tengo ya más bien que el de que huyo;
huyo porque me tiene por mal suyo,
y como mal del bien huyendo vengo.
No es gusto de la vida que entretengo
sino saber, mi bien, que es gusto tuyo,
pues viendo que el honor te restituyo
en medio del camino me detengo.
Ven a matarme si a tu honor provoca
de algún traidor el loco desvarío,
celos o amor de alguna mujer loca.
No huyo por vivir, pues desconfío
de la vida sin ti, mas porque toca
a tu precioso honor guardar el mío.