Anillos tiene amor de blanca nieve
con que enero oprimió los montes canos,
y a los ojos de Porcia, soberanos,
como a región de fuego no se atreve.
Osado intento fue, que en tiempo breve
se ardieran arco y flechas de sus manos,
y es tanto, que el horror de los humanos
a estar en su presencia no se atreve.
Abrasado quedó, y templar no pudo
en su frígida zona el fuego esquivo,
que el hielo de las almas ha deshecho.
Mal puedes, dijo, en fuego fugitivo,
¡oh Porcia!, dar alivio a amor desnudo
si Etna tus ojos son y Citia el pecho.