Sin pagar nueve mesas de posada,
salís a España, hermoso niño Austrida,
y con tener la bolsa proveída,
según afirma una comadre honrada.
Mas no quieren que de ella gastéis nada,
sino que la tengáis tan recogida,
que dándoos Dios dichosa y larga vida,
casado la gocéis bien empleada.
Indias y amores os ofrece España,
y yo os ofrezco a falta de tesoros
un caballito regilero y caña.
Con que podáis después, no digo toros,
(que siendo Carlos, es su propia hazaña)
correr los gallos y matar los Moros.