Rinde tu ciencia, y con temor retira
de los Guzmanes rayos los Phebeos,
hija del sol humilla tus trofeos,
su luz respeta, su grandeza admira.
Al plinto ilustre de tan alta pira
consagra tu belleza y mis deseos,
y en vez de los laureles Didimeos,
suspende al árbol de la paz la lira.
En luz, que con el sol termine parte,
o quise hacerte fénix, o perderte,
¿pero cómo podrás de mí quejarte
pues tienes en las manos, que has de verte,
la más heroica luz para ilustrarte,
y el ingenio mayor para entenderte?