Con tal secreto me rendí ha seis años
del amor de Jacinto, que, en efecto,
nos habemos gozado con secreto,
haciendo burlas y trazando engaños.
En medio de sucesos tan extraños,
ha tenido a mi amor tanto respeto,
que el cielo, a quien el mundo está sujeto,
sólo sabe mis bienes o mis daños
Amor he de estar siempre con recelo,
encubriendo sus sendas y verdades,
cual nave en agua y ave en aire el vuelo.
Anden las manos, mas las lenguas quedas;
que amor ha de moverse como el cielo,
que por más que andan, no se ven las ruedas.