Lloran la ausencia del verano hermoso
las verdes selvas, los amenos prados,
que se vieron de flores esmaltados
por las albas del mayo caluroso.
Sienten la falta de su pasto hermoso
abriendo el seco suelo los ganados,
y en los espejos de la tierra, helados,
se miran sin beber, en son quejoso.
Pues si la ausencia de los ojos calma,
mueve lo que no siente a sentimiento,
y el peso del olvido es fuerte palma.
Y si a un rudo animal causa tormento,
¡qué hará quien tiene la razón por alma
sino sentir la pena que yo siento!