¡O qué envidia me da, Fernando, el hombre,
que se tiene por sabio, y que no sabe,
pues no le falta un necio, que le alabe,
si tiene algún discreto, que le asombre.
El que se cree, que es rico y gentil hombre,
ya vive vida próspera y suave;
buena es la discreción, pero es muy grave,
y mata por las leyes de su nombre,
Mejor es no saber, siendo arrogante,
si el hombre, porque es sabio, desconfía,
y vive vida al necio semejante.
No digas tal, Leonido, porque el día
que afrenta su ignorancia al ignorante,
bien sabe conocer, que no sabía.