Soberbios edificios, torres bellas,
dorados paramentos y techumbres,
cuyas piramidales pesadumbres
quieren servir de basa a las estrellas.
Vosotros que las sierras, porque en ellas
nací tenéis en poco, y de las cumbres
que ven primero las celestes lumbres,
altivos murmuráis tan lejos de ellas;
palacios ricos, ¿dónde está el contento?
¿Está en vuestros tesoros y riqueza,
o en la seguridad del pensamiento?
¡Oh cuán seguro estado es la pobreza,
pues no puede temer que humille el viento
su miserable estado a más bajeza!