Influya el cielo, influyan los planetas
(que nacen con los hombres las fortunas)
las condiciones, y tal vez algunas
en sujetos perfectos, imperfectas.
Las causas a nosotros tan secretas,
siendo disculpas, no les den ningunas;
que en viendo condiciones importunas,
huyen las voluntades más sujetas.
Aunque desde este polo al de Calixto
gobierne un rey, de serlo no se alabe,
si rey de voluntades no se ha visto.
¡Dichoso aquel que con prudencia sabe
vencer su condición y ser bienquisto,
que es de la voluntad la mejor llave!