Claudio, si no inventé las vigoteras,
ni he traducido libros de Toscano;
si respeté severo al tiempo cano,
sin envidiar ajenas primaveras.
Si arbitrios, si fantásticas quimeras
no me han tenido pervertido y vano;
si hablé como mis padres Castellano,
sin dar mohatras, ni labrar esteras.
Si siempre alabo a cuantos son versistas,
y no quiero que a mí nadie me alabe,
y confieso, que todos me prefieren:
¿Qué murmuran de mí los censuristas?
Si sé, ¿por qué no estiman al que sabe?
y si soy ignorante, ¿qué me quieren?