Aquí arderéis, pues celos os desdoran
¡oh, papeles de historias fabulosas!,
y no como inocentes mariposas
entre la llama cuya luz adoran.
Casas donde jamás verdades moran,
arded con vuestras máquinas hermosas,
que en vuestras escrituras mentirosas
sirenas cantan, cocodrilos lloran.
Ya es bien que ardáis sin que mi llanto pruebe
a deshacer la llama a que os entrego,
que nadie al mentiroso amparar debe.
Y no os agravio; que yo sé que luego,
si sois de fuego, el fuego será nieve,
y, siendo nieve, mataréis el fuego.